Pequeñas reflexiones para un gran mundo

¡Ya huelo la Navidad!

Las luces en las calles ya se han encendido y veo que contrastan con la oscuridad de Barcelona. Hace tanto frío que no noto las manos, pero veo que las tengo de un tono rojizo parecido al traje de Papá Noel. Miro al cielo y me llama la atención la cantidad de luz que hacen la luna y las estrellas, como si fueran un foco y pequeñas bombillas.

Todo mi alrededor anda con estrés para buscar el mejor regalo y para degustar la comida más sibarita, pero no se dan cuenta del pobre vagabundo que está sentado al lado de los grandes almacenes. En ese momento me viene a  la cabeza una frase de San Bernardo de Claraval: “¿Qué es la avaricia? Un continuo vivir en la pobreza por temor a ser pobre“. ¿Por qué nadie se para a pensar en los que estarán únicamente acompañados esta Navidad de dos cartones y un suelo frío?

Dejemos de lado en adornar tanto nuestras vidas y centrémonos en iluminar la sonrisa de una persona necesitada.

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3 comentarios en “Pequeñas reflexiones para un gran mundo

  1. Que contradictoria la Navidad, no? Es la época en la que siempre se realizan actos de beneficiencia pero, sin embargo, es la época en la que más compramos y potenciamos esa diferencia de clase…

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