Recuerdos en blanco y negro

Aquí os dejo un pequeño relato escrito por mí. A ver que os parece:

Carmen nació en una familia trabajadora, vivían en una callejuela muy cerca de la iglesia de Sant Pau del Camp, en el casco antiguo de Barcelona. Nuestra protagonista tenía una hermana dos años menor que ella: María. 

Rondaba el año 1900 cuando esta era una niña y su padre marchó a buscar un futuro mejor para los suyos a Argentina. Ella apenas se acordaba de nada, simplemente un instante se le quedó grabado en su memoria, una imagen que nunca olvidaría: cuando la levantó en brazos para despedirse.  Quedaron entonces las tres mujeres solas en casa, la madre llamada Ana y las dos hijas, contando solo con la ayuda de la abuela materna. Para Ana fue un golpe muy duro la partida de su marido, al que ella quería tanto, y pasados un par de años falleció de tristeza justo el día de Navidad de 1902.

Las niñas quedaron bajo la tutela de unos familiares; Carmen de sus tíos paternos y María de su abuela materna. Fueron creciendo y aunque vivían separadas a menudo seguían manteniendo el contacto. Ambas se educaron en el mismo colegio, aunque también trabajaban para ayudar en algo a la familia económicamente.

El padre de las niñas, Gaspar, iba haciendo fortuna allí en Buenos Aires, a su vez mandaba cartas y dinero para sus hijas reclamando que les compraran un pasaje de barco y se fueran a vivir con él. Esto jamás ocurrió, porque las niñas nunca llegaron a ver las cartas ya que sus familiares no se las entregaban. El hecho es que si Carmen y María marchaban a Argentina, los tíos y la abuela se quedaban sin el dinero que Gaspar mandaba para su manutención. Mientras tanto, las chiquillas rezaban cada noche por el alma de su mamá y para que su padre estuviera bien y regresara pronto a buscarlas.

Los años pasaban, las niñas eran ya unas mujercitas, era entonces costumbre que las señoritas fueran los domingos a un baile por el barrio de Sants; nunca solas sino que siempre iban acompañadas por la mirada atenta de la abuela.

Allí conocieron dos muchachos, que en un futuro se convertirían en sus maridos. Se casaron, tuvieron hijos y por fin ambas formaron sendas familias unidas y felices.

Una tarde de finales de otoño, mientras las hojas iban cayendo de los árboles, decidieron ir junto a sus esposos a casa de sus tíos para intentar sonsacarles más información, sobre su pasado. Pensaban que con tantos años transcurridos y al ser ya ancianos, se ablandarían y les contarían algo, porque siempre habían sospechado que sabían algo más. Entonces, los tíos, como de costumbre, no soltaron prenda y ante la insistencia y los lloros de ellas, les dieron solo una foto antigua de Gaspar y la frase de: “murió por las fiebres amarillas, y dejad de preguntar más”. Carmen y María siempre dudaron de la veracidad de esta frase y vivieron con el recuerdo y la esperanza que algún día llegarían a tener noticias de él.

Una fría tarde del día de invierno de 1942, Carmen estaba atareada con sus quehaceres domésticos, – por aquel entonces ya tenía cuatro hijos –  mientras que su marido Francisco leía un cuento a los pequeños. En ese preciso instante sonó el teléfono, Carmen lo descolgó y al otro lado del hilo telefónico se oyó una voz entrecortada, con prisas, agitada, que le decía palabras incomprensibles; lo único que pudo entender fue: “tu padre y Argentina”. Intentó calmar al interlocutor que se reveló como su tío, quien le explicó con más calma, que se había presentado en la casa, un señor preguntando si sabían algo de su padre, de Gaspar.

Carmen se alegró mucho y en seguida avisó a su hermana María para dirigirse a casa del tío; pero allí se llevó el desengaño, el caballero explicó que había coincidido con don Gaspar en el barco que les llevó de Barcelona a Argentina, pero más tarde se separaron y perdieron el contacto. Este señor, llamado don Isidro, había venido a Barcelona de viaje de negocios y quiso saber si don Gaspar había regresado o que había sido de él.

Todas las esperanzas de Carmen y María se desvanecieron para siempre. Aunque estoy seguro que años después… en el Cielo, se han reencontrado los cuatro y así han podido ver cumplido su sueño.

Anuncios

0 comentarios en “Recuerdos en blanco y negro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s